jueves, 8 de enero de 2009

~>2ª Publicación:

Gracias a todos los que hayais leído mi blog. En esta segunda entrega publico una historia que escribí hace bastante, pero he corregido los fallos. Espero que os guste.


“La espera de Noa”



En los largos atardeceres de verano, salíamos a la playa a ver la puesta de sol. Aquella playa nos enternecía tanto como nuestras caricias.

Era otoño. Las hojas caían. Pero la playa parecía la misma. Con su mismo atardecer. Ahora nos recuerdo, lujuriosos, revolcándonos en la arena, mientras el crepúsculo se cernía sobre nuestros cuerpos desnudos.



Noa se levantó de aquella arena. Cuatro años esperando el regreso de su amado, que hacia la guerra había zarpado una noche como esa.

-Señorita, la cena está servida -decía Amador, el viejo mayordomo.
-Lo siento, dígale a mi padre que no me apetece comer.
-Pero señorita, ya le oyó ayer –añadió el mayordomo, con toque desesperado en la voz – ¡la amenazó con dejarla sin probar bocado!
-¡Me da igual, he dicho! Aunque él me dejara comer, yo no comería nada...
-Pero señorita, ¿tanto quiere a ese pobre diablo?
-Más que el sol a la luna, más que la luna a las estrellas…
-Está bien, le diré que cenará aquí fuera –añadió el mayordomo, tras lo cual, abandonó la playa camino de la mansión que había a espaldas de la chica.

La luna hacía brillar el sedoso pelo negro y liso de Noa. Su luz iluminaba el mar produciendo destellos que brillaban en sus ojos.

-Tras alguno de ellos está Álvaro. Lo sé. Volverá. No me puede dejar sola…

Pasaron años. Noa seguía mirando el mar. Su vista no se cansaba. Casi ni dormía. Incluso llegó a pasar dos semanas sin pisar por su casa, porque por muy cerca que estuviera del mar, tenía la sensación de que si dejaba la playa, él no volvería.

Su piel envejecía. Arrugas que antes no había, se acentuaban cada días más en su cara. Pero su corazón seguía joven. Con fuerza. Como si no hubiera pasado ningún día por él. Como si todos estos años hubieran sido simples sueños.

Su padre murió. Su madre, ante la desesperación, al ver que su hija no quiso retirarse de la playa ni en esta ocasión, mandó enterrar a su marido en ella.
Pocos años después, su madre también murió, y Noa mandó enterrar a su madre en la playa, junto a su padre.
De los pies y la cabeza de las tumbas nacieron rosales. Sus flores de color amarillo le recordaban a Noa las noches de bohemia con su novio, en las ferias del pueblo, cuando, por tradición, se le colocaba a la chica una de éstas en el pelo. Y la preferida de Álvaro, la rosa amarilla, había estado siempre en el pelo de Noa.
Con cuidado de no pincharse, Noa robó una flor al rosal. Se la colocó en el pelo, y se sentó en la playa, a esperar.

Cuando su cuerpo empezaba a arquearse, Noa decidió abandonar su espera. No era fácil, bien lo sabe Dios, pero ella resistiría poco si no se refugiaba en la mansión.

Cayó enferma. Sudores fríos recorrían su cuerpo. Ella vio que era su fin, que moriría sin volver a ver a Álvaro, que no le vería volver de su viaje…

Temía olvidarse de aquellos recuerdos en la playa, cuando sus cuerpos se fundían y se convertían en uno sólo. Temía perderse la razón de su larga espera.

Y un día la luz llegó. Vio al barco echando el ancla. Ella estaba sentada en la arena de la playa, en la que tanto había aguardado. No había restos de arrugas en su cara, ni en sus manos, ni en ninguna otra parte de su cuerpo… Se levantó para poder observar bien. No estaba encorvada. Su pelo, que había dejado de ser blanco y volvía a ser negro, destellaba a la luz proveniente del crepúsculo, y ondeaba al son de la suave brisa de verano.
Álvaro se aproximaba a lo lejos. A Noa le brillaban sus grandes ojos pardos mientras él se acercaba. Cuando llegó frente a su amada, sacó de la nada una rosa amarilla y, ahora sí, se acercó a Noa y se la puso en el pelo.

Lo que más tarde pasó, sólo Noa y Álvaro lo saben.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Alberto,eres un romantico.Sigue asi

Anónimo dijo...

tio me encantaaa!!!! diosss!!! te lo dije, esta y la otra historia que me mandaste... me encantan son preciosas. De vez en cuando escribe alguna mas de este estilo que son lo mejor, a mi me pueden jejej. Un abrazo tioooo (y disculpeme por la tradanza jejej)